Feria del Libro de Vicente López.

Este sábado estaré en la Feria del Libro de Vicente López.

Vamos a estar llevando los siguientes libros de Editorial Thelema:

☆ Hacia ningún sigilo
☆ Preso en mi ciudad
☆ Lucy y el monstruo de Navidad
☆ El rostro de Mael
☆ Metapsicosis
☆ Margaret: instantes de una vida
☆ Kábultran
☆ Siete días para Elizabeth Schumann
☆ La chica de las velas

Y también estos libros de Ediciones Ayarmanot:

☆ Limbo
☆ Tormenta negra
☆ La inevitable resurrección de los cerebros de Boltzmann
☆ El chevere venturante Mr. Quetzotl de Arisona
☆ Próxima: nueva ciencia ficción latinoamericana (anuario 2)
☆ Tatuajes en espejo
☆ Buscando a Jake y otros relatos

Feria del Libro de Avellaneda

Editorial Thelema estará presente en la Feria del Libro de Avellaneda.
Vamos a estar presentando nuestros libros:
☆ Hacia ningún sigilo
☆ Preso en mi ciudad
☆ Marti, el tigre mariposa
☆ Lucy y el monstruo de Navidad
☆ El rostro de Mael
☆ Metapsicosis
☆ Margaret: instantes de una vida
☆ Kábultran
☆ Siete días para Elizabeth Schumann
☆ La chica de las velas

Entrevista a Christian Di Bari, autor de “Kábultran”

En primer lugar, me gustaría que nos hablaras de “Kábultran”, tu obra más reciente.

Kábultran es mi segundo libro y a su vez, mi primera novela. Es una mitología de horror con elementos de astronomía. Es el nombre de un puente que conduce al Astrocerebro, una fuente de poder infinitamente bella y también peligrosa. Capaz de enloquecer a los que la gobiernan. Hay escenarios inspirados en las obras de H. R. Giger, y en el pintor italiano Paolo Girardi. Hay caos, viscosidad, violencia, pero también sensibilidad a partir de algunos personajes.

¿Cuándo comenzaste a interesarte en este tipo de ficción?

De chico siempre me llamaron la atención las historias fantásticas con anti héroes, monstruos y bichos raros. Es más, yo me sigo considerando un bicho raro ja ja. En la adolescencia comencé a escribir estos tipos de relatos. Muy poco escribí ideas basadas en el mundo real.

También tengo entendido que sos músico, ¿podrías contarnos sobre el tipo de música que te inspira? ¿Tiene algún tipo de relación con tus libros?

Con Apolux Alfa, nombre de mi banda, hacemos un Black metal cósmico que está directamente relacionado con la novela. O sea, la novela comenzó siendo letras de música. El término Apolux Alfa está también en el libro y significa la zona más tenebrosa de este universo. Como el infierno en la mitología cristiana. Aunque esta estrella negra oculta un secreto que el lector descubrirá poco a poco cuando lea la novela.

―¿Algunos autores, más allá de los conocidos, que te gustaría recomendar?

Este año leí uno de los libros más sorprendentes que leí en mi vida. Y por supuesto lo recomiendo aunque no creo que queden ejemplares. Hablo de Dead Space Mártir, de B.K. Evenson. La mayoría de la gente lo conoce como un video juego. Pero la novela es insuperable. No sólo hay criaturas horrendas, también hay un elemento trágico existencial que me recuerda al libro 1984. La combinación exacta entre Orwell y Lovecraft. A diferencia que el núcleo central de la obra de Evenson, no habla del terror a lo desconocido sino a lo conocido: la codicia del hombre.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Había comenzado a trabajar con mi tercer libro que será una antología de cuentos de horror. Pero honestamente, Kábultran me dejó con agotamiento mental y decidí tomarme vacaciones literarias hasta nuevo aviso. El autor deja mucha energía en sus obras y hay momentos que necesita un descanso. Por otro lado, con Apolux Alfa comenzamos a trabajar con el material del tercer disco. La temática conceptual representará la posible continuación de la novela Kábultran. Y espero que también, en algún futuro esté en formato libro. Gracias por la entrevista. Saludos.


Pueden contactarse con el autor en:

https://www.instagram.com/_airabid/

The Funhouse, de Tobe Hooper

Me encantaba el parque de diversiones. Cerca de mi casa, había uno que funcionaba como una de las mayores atracciones de la ciudad. La visita obligatoria, por supuesto, era el Tren Fantasma. Ver personas que esperaban en la fila con cierto nerviosismo dispuestas a ser asustadas me motivaba a unirme a la experiencia. Cuando descubrí, en el video club, una película que transcurría en un parque de diversiones, no dudé en alquilarla.

Realizada en 1981 —en la época que los Slashers gozaban de un florecimiento que traería, a posteriori, copias de los filmes más representativos del estilo, hasta volverlos una parodia—, la historia nos presenta a un grupo de adolescentes que deciden pasar la noche en el parque de diversiones. Desafortunadamente, presenciarán un asesinato, consumado por una persona que oculta su rostro con una máscara del monstruo de Frankenstein. Ahora, escapar no será tan fácil.

Hopper construye un Slow Burn, que acierta en las escenas descriptivas, donde la atmósfera del sitio juega un papel importante: las luces, los juegos mecánicos, las tiendas que exhiben  Freaks Shows, o a mujeres bailando con poca ropa. Los curiosos que visitan el lugar siguen sus actividades, obviando la energía tétrica que hay en sus alrededores. Todo el sitio parece ser creado desde esa perspectiva; si uno presta atención a los detalles, es una feria que advierte a los visitantes sobre lo malo que puede ser husmear más de la cuenta. Hay tributos a otras películas, más allá de la máscara: una de las escenas más famosas de Psycho es recreada al comienzo del film. También se toma, con el mismo objetivo, Halloween, de John Carpenter, por citar unos ejemplos. Tobe Hopper logra manejar la intensidad en el interior de las atracciones de este parque (sobre todo en el tercer acto), algo que me pareció novedoso, ya que nunca había tenido la oportunidad de presenciar el funcionamiento de los juegos desde esa perspectiva. Respecto de la historia, es un guion correcto y fácil de llevar, lo cual es la única pretensión del film: entretener al espectador.

The Funhouse no es la película más conocida de su realizador, pero sí una buena opción para recordar la época que los Slashers estaban en boga. Hubo un pequeño film que supo ser diferente o, al menos, ofrecer una alternativa que difería de la mayor parte de las producciones de este tipo.

Suban tranquilos a las atracciones, pero les recomiendo alejarse del misterioso personaje que se oculta detrás de la máscara del monstruo de Frankenstein: pueden encontrar algo mucho peor de lo que esperan.

The Neon Demon, de Nicolás Winding Refn

La fama y la belleza pueden codiciarse tanto como se anhela el agua en el medio del desierto. Por ello, hoy los invito a la Ciudad de las Estrellas, donde cada pecado está a disposición de los mortales. Después de todo, tarde o temprano, hay que perder la inocencia.

The Neon Demon nos cuenta la historia de una joven aspirante a modelo y su camino al reconocimiento. Por supuesto, no todo será glamoroso cuando conozca la cruel competencia y envidia que hay en el medio.

El punto más destacado recae en la fotografía, que nos envuelve desde el primer minuto en una estética que explota de colores: un elemento que será de tanta importancia como la que se da en Suspiria, de Darío Argento (solo por citar un filme donde el criterio del artista fue crucial). Con una música synthwave como banda sonora, vamos conociendo una ciudad donde la apariencia lo es todo, donde cada ser humano parece vestir una piel de inocencia que esconde intenciones aterradoras. Aquí es donde el film consigue su mejor acierto: la dualidad en las situaciones… el humo y espejo, que domina una industria donde las personas son más que desechables, incluso consideradas así por ellos mismos. Cuando se llega a determinada edad (en promedio, a los 21 años), parece que no hay nada más que hacer en el mundo que plantea The Neon Demon. Al menos, no si se quiere triunfar.

El desarrollo de la protagonista pasa desde una introvertida adolescente que llega de un pueblo con grandes sueños hasta una mujer que domina a las personas que la rodean, con su deslumbrante belleza. Ella despierta la envidia de sus colegas que, a pesar de todo su esfuerzo por destacar, terminan relegadas a un segundo plano ante la chica nueva. Cada uno de los personajes quiere un pedazo de ella, y luchará por conseguirlo.

El terror que construye The Neon Demon actúa de manera sigilosa; no trae una sorpresa en los primeros actos ni nada que se escape al desarrollo del personaje, más que las obvias intenciones de los protagonistas. Pero, llegado el tercer acto, la historia toma matices distintos, aunque esto no se siente forzado en ningún momento, ya que hemos tenido las suficientes escenas para considerar esta última parte como algo lógico dentro de su planteo. Con reminiscencias de la condesa Bathory, de ciclos lunares y triángulos invertidos, el director nos propone una historia que no será para todo entusiasta del género, ya que la premisa no se basa en asesinos con máscaras o en demonios medievales. En este caso, el terror nos introduce en la vida cotidiana en una ciudad que posee varias aristas, de las cuales todas llevan a la fatalidad.

El estar solo puede ser aterrador, pero lo es aún más cuando uno se rodea de desconocidos… y todos quieren carne fresca.